José era un inmigrante de 18 años de El Salvador. En el año 2000, yo trabajaba como oficial de enlace para la comunidad latina en el Hennepin County District Court. Un día, yo estaba en mi oficina situada en el edificio de Century Plaza en el centro de Minneapolis. Mi trabajo consistía de proporcionar asistencia de interpretación y traducción de documentos. Este día, recibí una llamada a la hora 13:00, necesitaban ayuda en el hospital de Hennepin County Medical Center. José había despertado de un estado de coma después de haber recibido un golpe en la cabeza con un pedazo de madera. El patrón, donde José trabajaba, lo había agredido por haber hablado el español. El jefe de José le había advertido de no hablar el español durante los tiempos de descanso.

Durante el tiempo que ayudé a José, la familia de José estaba muy deprimida y preocupada por la salud de José. El incidente fue muy popularizado debido a la posibilidad de un crimen de odio en contra de José.

Después de la recuperación médica de José, el caso fue llevado ante el sistema judicial de Minnesota. Por la ayuda durante la recuperación de José en el hospital, la oficina de The Victims of Crime del Condado de Hennepin me contactó para dar asistencia a José. De nuevo, la asistencia era de ayudar a José con traducciones en la oficina de The Victims of Crime, con las visitas médicas, la asistencia estatal económica y con el abogado general del distrito del condado de Hennepin.

Por último, el patrón de José fue llevado al tribunal del distrito y acusado de un crimen de odio. El juicio con jurado tomó tres días. El patrón fue condenado culpable por delito agravado y sentenciado a siete años de prisión.

Antes de la sentencia, yo tuve la oportunidad de recitar al tribunal y al público presente la declaración de impacto de parte de la familia de José. No pude controlar las lágrimas al compartir las emociones de la madre y hermanos de José y como el caso les había causado angustia y tristeza.

El procedimiento jurídico en contra del patrón de José fue mi primera experiencia como oficial de enlace, ésta experiencia me hizo sentir que difícil y delicado es ser un hispano parlante en los Estados Unidos de América, especialmente el no saber el idioma Inglés.

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